La ayuda en tiempos de coronavirus


Hacer el bien a otros nos hace bien. Eso ya lo sabemos en el Centro de Asistencia al Suicida y otras Asociaciones de bien público. Muchísimos voluntarios pueden dar testimonio de la profunda satisfacción que se siente al ayudar. Lo que la ciencia descubrió recientemente es que ese estado de bienestar, y no otro, mejora nuestra respuesta inmunológica, especialmente frente a infecciones virales.


Los filósofos distinguen dos tipos de felicidad: la felicidad hedónica que se obtiene al procurarse placer a uno mismo y la felicidad eudaimónica que se logra al trabajar para un fin superior, sin embargo, las personas que experimentan uno u otro de estos estados emocionales los describen de forma muy parecida, por eso es sorprendente que las células de nuestro cuerpo puedan distinguir lo que a nuestra percepción emocional resulta confuso.


La doctora Barbara L. Fredrikson de la Universidad de Carolina del Norte estudió la expresión genómica de las células del sistema inmunológico asociada a diversos estados emocionales, obteniendo así una explicación biológica de cómo nuestra emocionalidad nos protegen o no de las enfermedades virales. Al evaluar estados emocionales positivos dividió a los voluntarios entre los que llegaron a su estado de bienestar mediante el placer (felicidad hedónica) y aquellos que lograron un estado similar participando de proyectos comunitarios (felicidad eudaimónica). Los resultados publicados en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos son sorprendentes.


Ver publicación original.


Solo el estado de bienestar o felicidad que se obtiene al ayudar a otros produce la expresión genómica en las células del sistema inmunológico adecuada para hacer frente del mejor modo a enfermedades virales.


En tiempos en que el mundo entero está preocupado por la expansión de la pandemia del coronavirus COVID19 esta investigación podría cobrar especial relevancia. Aunque, seguramente, no funcionaría si solo ayudamos para protegernos de los virus. Para llegar al estado de bienestar eudamónico el deseo de ayudar debe ser genuino. Sin embargo, descubrimientos como estos deberían ayudarnos a reflexionar sobre el propósito de nuestras vidas. Ayudar a otros no es solo un imperativo moral. Es una necesidad, y eso está escrito en nuestros genes.


El COVID-19 es un desafío más para las personas y las comunidades. Podemos afrontarlo en forma individual, protegiéndonos para quedar al margen de la pandemia; o con una perspectiva comunitaria, cuidándonos nosotros para cuidar a otros. Las diferencias en lo concreto pueden ser mínimas, pero el impacto de una u otra actitud en nuestro estado emocional y el mensaje que enviamos a nuestras células inmunológicas en muy distinto.


Saldremos de esta pandemia fortalecidos, el desafío también puede servirnos en nuestro crecimiento personal, para afianzar los lazos comunitarios, para fortalecer nuestro sentido de pertenencia y para profundizar la significación de nuestras vidas.


En estos tiempos de aislamiento social, en nuestra Línea de Asistencia al Suicida estamos para escucharte.


Las opiniones vertidas en estas notas no necesariamente reflejan posturas oficiales del Centro de Asistencia al Suicida y se publican bajo exclusiva responsabilidad de sus autores.


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