¿Alguien pensó en la salud mental?


A medida que la pandemia de Covid-19 avanza, los gobiernos van tomando medidas de aislamiento social más o menos restrictivas para tratar de detenerla o, al menos, lograr que sus sistemas de salud no se vean desbordados. En la discusión pública sobre la mayor o menor dureza que deben tener estas medidas aparecen epidemiólogos y economistas, casi siempre representando posturas contrapuestas. Una mayor apertura representa mayor número de contagios y más muertes, pero un mayor cierre significa mayor destrucción de las economías, más pobreza y finalmente, también más muertes. Buscar un punto de equilibrio entre dos males ya es bastante difícil considerando solo estas dimensiones, aunque sabemos que existen otras también importantes. En general, las soluciones que se proponen son aperturas graduales de algunas actividades sujetas a protocolos para minimizar los contagios, dando prioridad a aquellas actividades que se consideran “esenciales” para la población. Sin embargo, en este análisis, casi no se hace referencia a la salud mental de la población.

Es innegable que debemos frenar la velocidad de contagio, ya sea con medidas de confinamiento o con procedimientos adecuados para que las actividades aprobadas se realicen con la mayor seguridad posible. Tampoco podemos ignorar la necesidad que tienen muchas personas de generar ingresos para satisfacer sus necesidades más elementales. Pero el agravamiento de los conflictos familiares y de los sentimientos de desgano, ansiedad, enojo, frustración, impotencia y baja autoestima, especialmente en adolescentes, pero también en personas de todas las edades, debe ser atendido.

Los problemas emocionales o asociados a la salud mental tienen consecuencias económicas además de causar, en muchos casos, un desapego a las normas que pueden aumentar los contagios. Pero, lo más importante que debemos recordar es que este tipo de problemas conllevan un riesgo en sí mismos, incluso de vida. Más de 3000 argentinos ya morían cada año a causa de suicidio antes de la pandemia o de la cuarentena, gran parte de ellos jóvenes o adolescentes entre 15 y 25 años de edad. El suicidio ya es la primera o segunda causa de muerte entre adolescentes, y seguramente lo seguirá siendo.

La cuarentena produjo como efecto secundario el aumento de muchas situaciones que son consideradas factores de riesgo de la conducta suicida como la violencia familiar, el aislamiento y las pérdidas económicas, pero también redujo las oportunidades para conseguir ayuda. Paradójicamente, la atención psicológica en consultorios no fue considerada una actividad esencial, los servicios en línea no son accesibles a todas las personas, la atención psiquiátrica en centros de salud se vio muy reducida o limitada a la entrega de medicamentos y ni siquiera los servicios de emergencia están siempre disponible para atender urgencias de salud mental.

Frente a este escenario, debemos extremar las medidas para la prevención del suicidio que podamos aplicar en cada comunidad. Desde el Centro de Asistencia al Suicida ampliamos nuestros horarios de atención gracias a la generosidad de nuestros voluntarios que donan más horas de su tiempo para asistir y acompañar a más personas en crisis, y también destinamos más recursos a la difusión de los conceptos básicos para la prevención del suicidio en nuestro sitio web que ya recibe más de 14.000 visitantes nuevos cada mes. Pero sabemos que esto no es suficiente, para que esta pandemia no incremente la pandemia preexistente de suicidios que se lleva más de 800.000 vidas cada año en todo el mundo, debemos estar atentos, escuchar a los que tenemos cerca y brindarles contención.

A las recomendaciones básicas que todos difundimos para luchar contra el covid-19 como quedarse en casa, mantener distancia, lavarse las manos con frecuencia y usar tapabocas, debemos agregarle: prestar atención a los cambios de conducta de nuestros seres queridos, ofrecer nuestra asistencia cuando lo creamos necesario y escuchar al otro sin juzgarlo, sin minimizar su dolor (ver también nuestra página Usted puede prevenir un suicidio). Si todos, o al menos muchos de nosotros, seguimos estas recomendaciones extra, también estaremos contribuyendo a salvar muchas vidas.

Si Usted se siente angustiado, preocupado o dolido por las situaciones que producen la pandemia, la cuarentena o por cualquier otro motivo, y siente que necesita hablar con alguien, no dude en llamar a nuestra Línea de Asistencia al Suicida.


Las opiniones vertidas en estas notas no necesariamente reflejan posturas oficiales del Centro de Asistencia al Suicida y se publican bajo exclusiva responsabilidad de sus autores.


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Colaboran con el Centro de Asistencia al Suicida:

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Línea de prevención del suicidio: tel:135 (línea gratuita)

(011)5275-1135 desde todo el país

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